No estás deprimido, es solo un mal día

La salud mental se está poniendo de moda y parece mentira, pero en esa parcela, estamos asociando el sentir que tenemos un problema con padecer una enfermedad, hasta el punto de que hoy, 15 de Enero se dedica a la efemérides del denominado “Blue Monday” o “Lunes triste”. El más triste del año, el más pesimista, el más deprimente.

Se entiende que el primer lunes después de las festividades navideñas, el tercer lunes del año, cuando la cuesta de Enero se vuelve más pendiente, el clima no acompaña, la cuenta corriente está bajo mínimos y empezamos a comprobar, un año más, que nuestros propósitos para el nuevo año se van desvaneciendo conforme van cayendo las hojas del calendario, es cuando nuestro ánimo repta por los suelos y nuestra motivación está bajo mínimos.

Lo que es o lo que quieren que creas

Cualquiera diría que no hay nada nuevo bajo el sol. Todos los años ocurre lo mismo.

Pues bien, ahora la “opinión publicada” ha decidido que esta situación que otrora nos hacía apretar los dientes y mirar el futuro con coraje y entusiasmo, ahora digo, resulta que tenemos el ánimo deprimido.

Y aún más, parece que esa nostalgia de tiempos más divertidos debemos calificarla como enfermedad mental y, por tanto, debemos buscar ayuda.

No en la pareja o el compañero de fatigas, no. Debemos buscar ayuda en los poderes públicos y debemos acudir a un profesional de la sanidad a que nos mire la cabeza, porque algo dentro de ella no anda bien.

Estado de felicidad constante

Parece que, si no estamos en estado permanente de felicidad y sin ninguna preocupación a la vista, nuestra capacidad de resiliencia resultará inútil para afrontar cualquier percance, desdicha, contratiempo o impedimento que el azar, o nuestras conductas previas, crucen en nuestro camino.

¿De verdad que no somos capaces de robustecer nuestra autoestima como si se tratara del sistema inmunitario contra cualquier agresión externa a nuestro ecosistema emocional?

O es que existe algún interés en que la población se sienta débil, desprotegida, inerte ante las vicisitudes del día a día.

Análisis FODA antes que análisis DAFO

Por si acaso, yo sugiero que revisemos nuestras fortalezas y oportunidades, que las tenemos y son muchas, antes de focalizarnos en las debilidades y amenazas, que sin duda ahí están y van a seguir apareciendo.

Y si apreciamos debilidades en nuestra situación o nuestro carácter, entender que tenemos la enorme oportunidad de dedicarnos a mejorar, a fortificar nuestras posiciones y competencias.

Como una medida de profilaxis mental.

Y lo que finalmente decidamos, compartámoslo con la pareja o el compañero. Sin duda.