Neuroproductividad: ¿Por qué no haces ahora mismo lo que deberías hacer?

La Neuroproductividad es una propuesta innovadora que combina los últimos descubrimientos de la Neurociencia y la Inteligencia Emocional con las técnicas más avanzadas de la Productividad Personal para codificar y capacitar nuestro cerebro a conseguir mejores resultados en nuestra vida personal y profesional.

En definitiva, se orienta a la Gestión del Tiempo en la sociedad del S.XXI.

Si hablamos de estilo de vida y productividad te interesa profundizar en el significado de ciertos conceptos.

Seguro que, en uno y otro aspecto, te verás identificado con su significado.

Son conceptos fundamentales para saber cómo no debemos comportarnos si queremos ser productivos y tener un estilo de vida saludable.

Acrasia

Podemos definir acrasia como el hecho de tener un comportamiento o actitud perjudicial para nosotros mismos, a sabiendas del perjuicio que nos provoca.

Se produce cuando accionamos en contra de lo que creemos y debemos hacer.

Somos incapaces de hacer lo que nos viene mejor como persona.

Aunque podamos pensar que no es un comportamiento habitual en el ser humano, hay muchos ejemplos de acrasia en el día a día de cada uno de nosotros.

Como ejemplo, son habituales y especialmente perjudiciales los comportamientos que repercuten en nuestra salud.

Fumar o beber alcohol de forma habitualidad, sedentarismo voluntario, alimentación no saludable, ...

La mayoría de estas actitudes las tenemos tan adoptadas en nuestra vida que forman parte de nuestra rutina.

Por ejemplo, llegar tarde al trabajo casi todos los días no tiene excusa, aunque ya nos encargaremos nosotros de buscar una que explique a la perfección porque lo hacemos.

¡No tiene solución, así somos!

La acrasia es un gran enemigo para tener una vida fructífera y organizada ya que es la base que nos dificulta ser productivos y eficientes.

Si queremos mejorar este aspecto de nuestra existencia debemos replantearnos nuestros comportamientos, ver cómo nos influyen y tomar mejores decisiones que nos permitan reconducir estas actitudes.

Procrastinación

La procrastinación consiste en posponer una tarea importante para nosotros que debemos realizar, aunque sepamos que esto nos va a crear un perjuicio.

Si te fijas hablamos de un tipo concreto de acrasia.

Cuando procrastinamos realmente no dejamos de hacer lo que debemos, sino que lo posponemos hasta que ya no tenemos más remedio que acometer nuestra obligación.

Esto suele ocurrir cuando tenemos desgana, nos resulta desagradable o simplemente preferimos hacer otras cosas antes de nuestra obligación real más urgente y/o importante.

Por ejemplo, preferimos posponer las tareas del hogar porque nos resultan aburridas y desagradables y preferimos usar ese tiempo para escribir en redes sociales.

Ambos son obligaciones, pero todos sabemos que si no tenemos una rutina en nuestras tareas caseras la situación se convierte insostenible.

Justo en ese momento es cuando las acometemos y no antes.

Podemos enumerar de forma aproximada las tareas que pueden caer en el pozo de la procrastinación:
  • Tareas desagradables: aquellas que no te gustan nada hacer porque te resultan ingratas. Por ejemplo: limpiar el baño, visitar al médico por una revisión.
  • Tareas repetitivas: aquellas que tienes que hacer si o si todos los días/semanas de tu vida, como fregar los platos o levantarte temprano.
  • Tareas aburridas: las típicas que odias y emplearías el tiempo en cualquier otra cosa. En mi caso, lavar el coche o pasar la aspiradora.
  • Tareas emocionalmente difíciles: son las que suponen pasar un momento personal complicado. Son ejemplos típicos dejar una relación o dar malas noticias.
Imagino que después de leer estos ejemplos todos nos sentimos identificados y vemos un procrastinador en nuestra persona.

Pero no te fustigues, el ser humano es así, nuestra mente nos juega estas pasadas e intenta procurarnos un estado de bienestar.

Para evitar procrastinar tendremos que tirar de fuerza de voluntad y paciencia.

Intentar crear hábitos es una buena técnica para que realicemos estas tareas de forma casi automática y sin pensar.

Neuroproductividad

Muchas veces nos preguntamos las razones por las que adoptamos estas tácticas dilatorias.

La neurociencia nos responde diciendo que por razones de supervivencia buscamos permanentemente ahorrar la mayor cantidad de energía y adicionalmente, conseguir gratificaciones inmediatas.

En particular, la Neuroproductividad estudia los estados mentales para conseguir los objetivos mediante metodologías sostenibles que tienen como finalidad entrenar tu cerebro para lograr tus metas.

La Neuroproductividad evidencia esta teoría al constatar que diferentes herramientas de productividad no funcionan por si solas y esto genera alta frustración.

Las creencias y los hábitos son el motor de cualquier cambio verdadero, como consecuencia, la Neuroproductividad pretende integrar creencias liberadoras y hábitos neurocientíficos con el fin de entrenar nuestro cerebro para lograr nuestros objetivos de forma sostenible a nivel físico, psicológico y emocional.

La Neuroproductividad también incluye ejercicios de introspección como eje fundamental para lograr la vida que estamos buscando.

El estilo de vida soñado.

Este enfoque se basa en que antes de comenzar sin más adoptar cambios conductuales para lograr objetivos impersonales, hay que aprender a “ser”, es decir, debemos conocer con precisión cuál es nuestro estado mental de partida.

Iniciar una tarea y no acabarla en el tiempo definido, o tener objetivos inconclusos puede generar estrés y desmotivación.

Razones por las cuales la Neuroproductividad, nos propone identificar y valorar cada hábito, en particular los llamados “hábitos ciegos” y organizarse el día contemplando acciones concretas y necesarias (cosas por hacer vs. tentaciones), adoptando fechas específicas de inicio y finalización que sean objetivas y precisas para no te quedes a mitad de camino.

Recuerda: ¡Como empiezas el día, marcará el estilo de como empiezas el resto de tu vida: a menos distracción, más acción!

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