Memorízalo todo: La regla de los tres pasos

La memoria es, quizá, una de las propiedades más confusas y engañosas que tenemos.

No solo altera y cambia recuerdos, sino que, además, es muy difícil retenerla.

Sabemos que tenemos mala memoria y las cosas se nos olvidan, pero no conocemos una técnica que nos ayude a recordar todo lo que queremos aprender.

O quizá sí y lo que ocurre es que no la hemos puesto en práctica.

Lejos de los trucos rápidos, los consejos de Internet o los tutoriales que prometen memoria eterna si se siguen los pasos que indican, existe una fórmula para memorizar las cosas de una forma sencilla e inteligente.

Es como un juego de niños.

La regla de los tres pasos

El psicólogo Eric Haseltine la presenta en su último artículo publicado en la revista “Psychology Today” como algo práctico y divertido.

Su consejo consiste en transformar la información que uno percibe en una historia mentalmente visual.

Es algo así como una técnica de memoria fotográfica.

A partir de ahí, dice el psicólogo, es muy fácil extraer una moraleja que ayude a recordar lo que hemos aprendido en cada momento.

Ése es el truco de los tres pasos: interpretar lo que vemos, construir una historia y memorizarla para aprender de ella.

Nuestro cerebro tiene una capacidad infinita para interpretar de forma inconsciente las imágenes que percibimos y para crear a partir de ellas un relato.

Como un juego

Porque recuerda, por ejemplo, al viejo truco de las fábulas de Esopo que enseñaron a muchos niños consejos inolvidables.

Todo aquel que conozca la historia de “Pedro y el lobo” no lanzará jamás una falsa amenaza.

Sabe a lo que se expone si lo hace.

En este sentido, Haseltine sostiene que lo que se aprende a través de una historia alegórica se recuerda de manera más fácil.

Y lo que vale para los niños, también funciona con los adultos.

Además de Haseltine, otros profesionales como el neurocientífico de la Universidad de California, Michael Gazzaniga, han subrayado la valía de esta técnica.

Gazzaniga afirma que nuestro cerebro tiene una capacidad infinita para interpretar de forma inconsciente las imágenes que percibimos y para crear a partir de ellas un relato mental.

Lo que ocurre es que el cerebro también es un músculo y, como tal, hay que ejercitarlo.

¿Cómo?

Muy fácil.

Los expertos recomiendan establecer una relación causa-efecto entre todas las cosas que suceden en un día para crear un hilo conductor que, con el tiempo, nos permita comprender qué y cómo sucedió eso que ahora queremos recordar.

Dicen los profesionales que esta narración particular puede llegar a ser mucho más efectiva que otros métodos alternativos como la memorización mecánica.

Es así, explican, porque la capacidad interpretativa del cerebro siempre está alerta.

Una cuestión de inteligencia emocional

Se trata de probar y poner en práctica los tres pasos citados al principio.

¿Cuáles eran?

Ahora es el momento de demostrar que el truco funciona.

Recordemos, para los más rezagados, que el primer paso consiste en interpretar las imágenes que percibimos, el segundo pasa por construir una historia con ellas para recordarlas y, por último, hay que extraer una moraleja del relato creado.

No hay nada mejor que inventar nuestra propia historia. Todo depende de cómo interpretamos las cosas y no de cómo suceden realmente.

Los expertos

Por ejemplo, Gazzaniga narra en el estudio su ejemplo particular y cuenta cómo a través de palabras bien ordenadas puede llegar a construir un relato de su infancia y aprender de él.

Dice el psicólogo que a sus siete años no encajaba entre sus compañeros de colegio.

A partir de la imagen de las burlas y el rechazo, Gazzaniga crea una secuencia en la que su moraleja resultante le enseña que no siempre es necesario “encajar en grupos de personas que causan sufrimiento y dolor”.

Al darle ese valor y esa capacidad de enseñanza al recuerdo, la información almacenada en su cerebro se muestra importante para agregar al día a día sabiduría y enriquecimiento personal.

En este sentido, el psicólogo Daniel Goleman también insiste en que el buen uso de los recuerdos y la memoria es crucial para la inteligencia emocional.

Goleman considera que los recuerdos de infancia dan forma a lo que somos de adultos y nos permiten conocernos a nosotros mismos.

Conclusión: no hay nada mejor que inventar nuestra propia historia.

Todo depende de cómo interpretamos las cosas y no de cómo suceden realmente.

Tuneado del artículo aparecido en El Confidencial
Autor: Emma Nogueiro

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