Los efectos positivos de la meditación en el cerebro

La práctica de la meditación conduce a obtener un cierto grado de interiorización que resulta saludable para el cuerpo, la mente y el espíritu.

La meditación es a la vez un medio y un fin en sí misma; es un medio para ayudar a mejorar la salud física y psíquica, y un fin en cuanto propende a la elevación espiritual al permitir un acercamiento a la conciencia trascendente.

¿En qué consiste la meditación?

La meditación, es una práctica de origen oriental, basada en dirigir la atención hacia una palabra representada en un sonido, una imagen, una oración o en la respiración, con el fin de que la mente de quien la práctica se instale en el momento presente.

Un ejercicio de meditación comienza siempre con un ejercicio de armonización corporal mediante la relajación física, mental y control de la respiración.

En esta fase el meditador se va distanciando gradualmente de las circunstancias del mundo exterior, que actúan como estímulos sobre el organismo provocando tensiones, y mediante la concentración comienza a cultivar la sensibilidad hacia su realidad interior.

El efecto más notable de la meditación es posiblemente el que se produce sobre las ondas cerebrales, que ha sido estudiado a través de electroencefalogramas. El cerebro emite ondas de distinta frecuencia que varían en los distintos estados de conciencia.

¿Qué sucede en el cerebro?

Normalmente en estado de vigilia, cuando los sentidos están volcados al exterior y en actitud de alerta, las ondas cerebrales se hallan normalmente en la frecuencia beta, con diferencias entre ambos hemisferios y entre las zonas anterior y posterior del cerebro.

Durante la meditación este panorama cambia totalmente.

Apenas comienza la sesión, aparece un gran aumento de la actividad alfa, que corresponde al estado de relajación y se registra especialmente en los momentos previos al sueño; a continuación, aumenta la amplitud de las ondas alfa y se observa una sincronización mayor entre los dos hemisferios y entre las zonas anterior y posterior del cerebro, provocando una sensación de integración entre el cuerpo y la mente.

Alrededor de las emociones, la salud física, y el bienestar del cerebro, la meditación se convierte en una herramienta terapéutica para establecer vínculos que entre cuerpo y mente permitan lograr el bienestar físico y mental deseado.

Meditación no significa religión

Como dice el budismo, no es posible separar la mente del cuerpo y, en este sentido, la meditación dispone de una amplia variedad de técnicas para lograr que esta conexión sea evidente eliminando los sentimientos de insatisfacción vital (Dukka) producto de una percepción equivocada sobre nuestra naturaleza como seres humanos, para llegar a la iluminación, que es el estado de energía mental y espiritual perfecto.

Sin embargo, meditación no significa religión, sino una práctica de encuentro y armonización con la mente y el cuerpo.

Los efectos que esta práctica produce en el cuerpo han sido tan positivos que especialistas de las ciencias de la salud la han convertido en objeto de estudio.

Se ha comprobado científicamente, por ejemplo, cómo la meditación ejerce grandes beneficios sobre la salud mental y física, equilibrando las emociones.

Pero estos beneficios, no solo se perciben en la actitud de los meditadores, también se evidencian en la transformación y funcionamiento del cerebro y en la mejora de la calidad de vida.

Con la meditación surge un aumento en la frecuencia de la producción de ondas Alfa, las que producen los estados psicológicos de tranquilidad y felicidad.

Cuando la meditación se hace más profunda es posible llegar a la actividad theta, que es la que aparece durante el sueño y se caracteriza por la memoria plástica, mayor capacidad de aprendizaje, fantasía, imaginación e inspiración creativa.

Meditación y neurociencia

Alcanzando mayor tiempo de práctica conseguimos reducir la producción de glutamato, un elemento a nivel de los neurotransmisores que favorece la excitación nerviosa.

También favorece la neuroconcetividad (neuroplasticidad) y, además fortalece el sistema inmunológico evitando las gripes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Juan Carlos Caicedo, Médico y Doctor en Ciencias Biomédicas, se ha dedicado a estudiar el tema de la meditación por interés personal.

Explica que “mediante la práctica de la meditación, la corteza prefrontal se vuelve más gruesa”, y que se da por el efecto fisiológico de la oxigenación en el cerebro”, esta parte del cerebro está asociado a la memoria y toma de decisiones.

La meditación produce efectos psicológicos positivos, tanto a corto como a largo plazo.

En el corto plazo nos brindará sensación de paz interior y bienestar general.

Y si mantenemos el hábito de meditar regularmente, a largo plazo, sentiremos mayor satisfacción y productividad en el estudio y en el trabajo, así como mayor facilidad para despertar nuestra creatividad.

Algunas investigaciones

Diferentes artículos científicos en Frontier Science College, como “Mindfulness and emotional regulation” en Science Neurobiology Psychology and clinical studies, proponen, como conclusión de varios estudios longitudinales, que existe una red de regulación emocional encarnada (o sistema multinivel), que se ve potenciada mediante la práctica regular del Mindfulness.

Tiene que ver con la regulación emocional que está directamente asociada a la calidad de la salud mental ejerciendo de agente de cambio para la actividad cognitiva emocional.

La meditación, también ejerce un efecto positivo en el envejecimiento cerebral mediante la regulación del estrés, ya que se reduce la producción de hormonas de estrés (cortisol).

Se sabe desde hace tiempo que el sistema fisiológico de estrés (HPA) es un eje comandado desde el cerebro que tiene que ver con cómo uno percibe estímulos negativos o amenazas y produce una respuesta de hormonas de estrés que es adaptativa, como consecuencia de que el estrés es un sistema de alerta.

Sin embargo, cuando se trabaja todo el tiempo el exceso de cortisol deteriora ciertas áreas del cerebro.

“Las investigaciones recientes evidencian que los efectos de la meditación en esta zona reducen el exceso de dichas hormonas” explica el profesor Juan Carlos Caicedo.

En otras palabras, la meditación consigue disminuir los síntomas de estrés, y también de depresión, y al mismo tiempo, produce una sensación de serenidad y mayor felicidad.

¿Qué sucede en el cuerpo?

El estado de meditación también produce efectos fisiológicos.

Disminuye el ritmo cardiaco, baja la tensión sanguínea y se reduce la absorción de oxígeno, todas funciones controladas por el sistema nervioso autónomo, que es el que dirige los procesos involuntarios.

El organismo entra en un estado de reposo más profundo que durante el sueño normal, lo que ayuda al mejoramiento de las facultades cognitivas y de la percepción.

Otro de los efectos positivos que se derivan de la meditación habitual, es la reducción de diferentes formas de daño cerebral que están mediados por procesos inflamatorios en el cuerpo en general.

La inflamación es un mecanismo de defensa, pero cuando una persona tiene procesos inflamatorios, enfermedades autoinmunes como la artritis, el exceso de “mediadores químicos de la inflamación”, afecta al cerebro.

Incluso el cerebro mismo, es capaz de producir sustancias inflamatorias como forma de alerta ante situaciones estresoras.

Con la meditación, comenta el profesor Caicedo, se produce la regulación de la respuesta del estrés y también la regulación de la inflamación.

Todo ello nos muestra una vez más cómo el primer peldaño para mejorar nuestra salud pasa por escuchar a nuestro cuerpo.

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