Los 5 secretos biológicos de la gente más atractiva

"El amor es física y química", dijo Severo Ochoa, Premio Nobel de Fisiología y Medicina.

Y llevaba razón, no solo para el amor: la simple atracción por otra personase puede explicar por un complejo cóctel en el que intervienen los sentidos, las hormonas, la composición del rostro e incluso lo que comemos.

La ciencia ha investigado qué hace que una persona se sienta atraída por otra y tiene conclusiones para todos los gustos.

La testosterona nos ayuda a elegir

La testosterona, la hormona masculina por excelencia, no solo influye en el desarrollo de los órganos sexuales.

También en cómo los hombres se sienten atraídos por las mujeres.

Así, de acuerdo con un estudio de investigadores estadounidenses y canadienses, tener un alto nivel de testosterona significa sentirse atraído por mujeres con poca mandíbula, grandes ojos y cejas altas.

Sin embargo, mucha testosterona no supone siempre una ventaja si hablamos de atractivo.

Conforme a un estudio del College of William & Mary (EEUU), las mujeres perciben los rostros de hombres con un alto nivel de testosterona como más dominantes, pero no se sienten más atraídas por ellos.

El mito del "macho", por tanto, no siempre es el preferible.

¿Te has preguntado a qué hueles?

Un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society concluyó que las mujeres despedían un olor u otro dependiendo de su cantidad de hormonas reproductivas.

Dicho olor hacía que los hombres las vieran más o menos atractivas.

Así, lo serían más cuando los niveles de estradiol fueran altos y los de progesterona bajos.

Cuando esto sucede, las posibilidades de quedarse embarazada son altas (ambas son hormonas sexuales, como los estrógenos o la testosterona).

Eso influiría en la percepción de los hombres.

El olor corporal puede servir para encontrar pareja… o para descartarla.

Otro estudio de los años 90 concluyó que a través del olor se transmiten los denominados antígenos leucocitarios humanos, que defienden al organismo de agentes externos que provocan infecciones.

Así, por el olor también descartaríamos a las personas que tienen antígenos iguales a los nuestros y que, por tanto, quién sabe, podrían ser de nuestra familia.

Pero también nos pueden atraer los sistemas inmunes diferentes a los nuestros.

Y de eso nos daremos cuenta al besar a otra persona.

Usar la lengua sirve para “saborearla” mejor y comprobar si somos compatibles con ella desde un punto de vista evolutivo.

De esta forma, si estas personas tuvieran un hijo tendría un sistema inmune más fuerte.

Vigila lo qué comes. Y no es por el peso

Las mujeres se sienten más atraídas por el olor que despiden aquellos hombres con una dieta saludable.

Y no lo dice solo un estudio, sino varios. Para dar con la fórmula exacta, la Universidad de Sidney concluyó que la peor dieta para resultar atractivo era aquella en la que predominaban los carbohidratos refinados, como pan y pasta.

Sus sujetos de estudio hicieron ejercicio con una camiseta limpia y sin colonia, que luego dieron a mujeres.

Estas prefirieron las de aquellos hombres con una dieta rica en frutas y verduras.

Pero además de despedir un olor idóneo, el atractivo también se transmite por la piel: las frutas y verduras tienen carotenoides, pigmentos orgánicos que, al ingerirlos, nos dan un color amarillo o naranja.

De alguna forma, a través de la vista estaríamos transmitiendo que tenemos una dieta y un cuerpo más saludable.

Hay más estudios que relacionan el olor corporal con la comida y el atractivo que generamos.

Según investigadores checos, el consumo de carne roja tiene "un impacto negativo" en el olor del cuerpo.

Para llegar a esa conclusión, compararon la dieta rica en carne de 30 hombres durante dos semanas con la que realizaron dos semanas después, rica en fruta, verduras, queso, huevos o soja, y dieron muestras de olor a mujeres, que prefirieron las segundas muestras.

La voz, herramienta de seducción

La capacidad de tu aparato fonador también influye en cómo te ven los demás.

De nuevo, la ciencia da explicaciones.

Según un estudio de la Universidad de Saint Andrews (Reino Unido), las frecuencias bajas en las voces masculinas se asocian a masculinidad y capacidad de reproducirse.

Estas serían las favoritas de las mujeres, sobre todo en el comienzo de su ovulación.

Pero no es el único estudio que vincula voz y atractivo.

Las investigaciones desarrolladas en la Universidad de Albany en Nueva York, obtuvieron como conclusión que la voces masculinas y femeninas calificadas como más atractivas se correspondían con aquellas de personas que habían tenido más parejas sexuales.

Así, intuían de alguna manera su comportamiento sexual y esto les resultaba más atractivo.

Nuestra media naranja genética

Y si no nos gustan las personas con antígenos diferentes a los nuestros, quizá sea porque nos atraen aquellas personas con una genética parecida a la nuestra.

¿Cómo es eso posible?

Según un estudio de la Universidad de California, "los cónyuges son más similares genéticamente que dos individuos elegidos al azar".

A veces la genética que compartimos con nuestros familiares se refleja en nuestro aspecto físico.

Y eso puede hacer que nos resulten más atractivas personas que nos recuerdan a nuestros progenitores, aunque no nos demos cuenta.

Lo explican en la Universidad de Saint Andrews cuando dicen: estamos interesados en aquellas personas con ojos parecidos a los de nuestros progenitores cuando éramos bebés.

Al parecer, tenemos grabado a quienes primero nos cuidaron, y buscaríamos lo mismo en otras personas.

Para llegar a esta conclusión, pidieron a los participantes en la investigación que puntuaran el atractivo de diferentes caras en diferentes edades.

Al analizar los datos recopilados, descubrieron que las mujeres nacidas de padres con más de 30 años "estaban menos impresionadas por la juventud y más atraídas por las señales de edad en rostros masculinos que las mujeres con “padres jóvenes” (por debajo de los 30)".

En el caso de los hombres, influía la edad de la madre y no la del padre para ver el atractivo, "pero solo para relaciones a largo plazo".

Conclusión: Nuestro aparente libre albedrío a la hora de elegir a nuestra media naranja está fuertemente mediatizado por nuestra biología.

Tuneado del artículo publicado en El Español
Autor: José Manuel Blanco

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