La neurociencia de la “memoria corporal”

La percepción corporal es una estructura cognitiva que proporciona al individuo el reconocimiento de su cuerpo en cualquier situación y la información necesaria para establecer las relaciones con el medio, a partir de la conciencia de uno mismo y de su situación en el espacio.

La percepción corporal es un contenido amplio que incluye el esquema corporal (tono muscular, respiración, lateralidad…), la autopercepción (imagen corporal) y la consciencia y vivencia de estas por medio de las experiencias motrices.

El adecuado conocimiento del propio cuerpo demanda la integración de la información proveniente de distintas fuentes:

Los sentidos corporalesque permiten la percepción del entorno.

Los interoceptores o terminaciones nerviosas sensoriales que registran los estímulos originados en los órganos internos (detectan su funcionamiento).

Los propioceptores que, localizados en los músculos y articulaciones, posibilitan determinar la posición relativa de los segmentos corporales contiguos.

El sistema vestibular, mediante el cual se perciben los movimientos y la posición de la cabeza.

Cabe destacar que, en la integración de esta información en diferentes estructuras cerebrales (cortezas extraestriada, premotora, parietal posterior y temporo-parietal), incide la memoria corporal, que consiste en una serie de representaciones a partir del procesamiento, en situaciones previas, de las distintas fuentes de información sensorial.

Por otra parte, se puede ejercer un efecto en el conocimiento integrado que posee un individuo de su propio cuerpo en representaciones (autoconciencia del ser corporal), al cambiar los estímulos visuales, los detectados por el sistema somatosensorial y por los interoceptores.

Memoria corporal y representaciones

La memoria corporal resume las actividades posibles a ejecutar ante un determinado entorno, es decir, prepara al organismo para enfrentar situaciones concretas.

Esta memoria, si bien puede ser modificada por la experiencia sensorial, es principalmente innata, ya que la información recogida por los propioceptores no es suficiente para explicar el conocimiento espacial del cuerpo, como se evidencia en la percepción de un miembro ausente (miembro fantasma), debido a su amputación en los primeros años de vida o anomalías hereditarias.

Inicio del proceso

La primera representación del cuerpo es aquella generada por la confluencia de la información proveniente de los diferentes receptores sensoriales (receptores del sistema vestibular, propioceptores e interoceptores), lo que permite a los neonatos percibir, de manera inconsciente, el cuerpo sensible y su existencia como individuo diferente de los elementos del entorno.

De esta forma, se constituyen los circuitos neuronales en distintas áreas sensitivas y motoras del cerebro en función de los receptores sensoriales en los segmentos corporales, que en los recién nacidos comienza, en primera instancia, a partir del sentido del tacto; el contacto físico con elementos del ambiente le revela la presencia de un entorno.

El poder de la imitación

Asimismo, la activación de determinadas estructuras de las cortezas sensitivas y motoras es provocada por la actividad de las neuronas espejo en bebés de 14 meses, en respuesta al estímulo visual que constituye el movimiento de una región del cuerpo efectuado por una persona de su entorno (en el bebé se activan los circuitos nerviosos implicados en dicho movimiento).

En consecuencia, la observación y contacto con personas importantes para el bebé resulta imprescindible para la maduración de estructuras cerebrales, como lo evidencia el desarrollo de procesos de asociación entre la información visual integrada en áreas temporales y la generación de una respuesta motora en la región parietal.

El cuerpo en el espacio

Cabe destacar que, durante los primeros 6 meses, el bebé puede ubicar su cuerpo en el espacioya que en el cerebro se procesa la información sensorial auditiva, del sistema vestibular, visual, somestésica y propioceptiva.

El cuerpo en movimiento

Luego, en una etapa posterior del desarrollo, los bebés de más de 6 meses de edad perciben la capacidad de controlar a su cuerpo en movimiento, ante eventos circunscriptos a un determinado espacio y tiempo, debido a que, en esta instancia, se produce en el cerebro la integración de la información visual y propioceptiva con la correspondiente respuesta motora.

Sin embargo, el reconocimiento de los diferentes segmentos corporales y de su cuerpo (también el de personas de su entorno) se produce, de manera respectiva, en el intervalo de 12 a 18 meses y al alcanzar los 2 años.

Necesidad de memorizar

Cabe destacar que el conocimiento que adquiere por medio de la observación requiere la capacidad de recordar la localización espacial de los objetos, lo que implica un aumento de complejidad en el funcionamiento de los circuitos nerviosos del hipocampo.

De esta forma, en el desarrollo de niños pequeños, en el período de 2 a 4 años, se observa un progreso desde la experiencia subjetiva de la pertenencia a un cuerpo (reconoce los segmentos corporales y su funcionalidad) a la experiencia objetiva del propio cuerpo, es decir, la imagen que las personas de su entorno tienen de su cuerpo.

Importancia de la cultura

En el desarrollo del conocimiento del propio cuerpo incide la cultura, la que comprende los condicionamientos (reglas), principios, costumbres y la utilización del lenguaje, los cuales constituyen componentes de los modelos sociales que demandan una evaluación constante de dicho conocimiento.

En consecuencia, la percepción del cuerpo en el entorno social implica la internalización del significado que posee, en el ámbito del individuo, el ser corporal como elemento identificador de las capacidades personales; el cual puede ser modificado en función de los ideales impuestos por la cultura.

Nuestro mapa se resume en una matriz corporal

Dichas observaciones permiten postular la existencia de una matriz corporal que constituye la confluencia de las distintas representaciones del cuerpo, mediante la integración de la información correspondiente (estímulos del entorno circundante, aferencias sensoriales de diferentes segmentos del cuerpo y la experiencia objetiva del ser corporal -requiere de funciones cognitivas como la memoria-), procesada en circuitos nerviosos de la cortezas insular y parietal posterior.

De esta forma, la construcción de una matriz corporal le permite al individuo preservar y potenciar sus capacidades en el contexto del equilibrio funcional y psicológico, ya que esta puede modificarse en presencia de estímulos sensoriales imprevistos (su prioridad está determinada por la atención selectiva) e inferir las respuestas posibles a partir de funciones cognitivas como el aprendizaje.

Conclusión

  • El conocimiento del cuerpo se inicia en los primeros meses de vida y evoluciona en el desarrollo del individuo mediante la integración de la información sensorial y la registrada en la interacción con el entorno social.
  • Dicha integración conlleva la confluencia de las representaciones del ser corporal, las que se generan de manera secuencial y con un mayor grado de complejidad: el individuo en relación con su propio cuerpo en un determinado espacio y tiempo y, la experiencia objetiva del cuerpo, de acuerdo con la apreciación de las personas del entorno y su pertenencia a una estructura social.
  • La coordinación del funcionamiento de estas representaciones en una matriz corporal permite mantener la homeostasis fisiológica y equilibrio psicológico.

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