La aceptación

Vivimos en una sociedad mediática y líquida que se esfuerza en mostrarnos cotidianamente el canon de la perfección.

En cualquier medio de comunicación nos encontramos cómo conseguir la figura perfecta, la casa soñada, el coche ideal...

Todos estos aprendizajes instalan en nuestro interior la idea de que algo nos falta que nos hacen infelices.

Terapia de Nueva Generación

Dentro de las Terapias de Tercera Generación, la Teoría de Aceptación y Compromiso parte de la idea de que existe un grado de sufrimiento inherente a la vida, que no se puede eliminar.

Se centra en el trabajo sobre los valores sin evadir ni patologizar el sufrimiento.

A través de la autoaceptación, la observación de qué pensamos y qué creencias nos provocan dichos pensamientos, enfocándose en el presente, se busca guiar al individuo para que se involucre y comprometa a seguir sus propios valores independientemente de lo que la sociedad dicte, viviendo como uno cree que debe vivirse.

Distingue entre el dolor inherente a la vida, como cuando hay una pérdida importante y el trauma que causa a la persona la no aceptación de ese sufrimiento mínimo, lo que lleva a un sufrimiento mayor e incluso puede estar en la base de determinados trastornos psicológicos.

Por supuesto, esto no quiere decir que no podamos utilizar recursos para intentar mejorar física y psicológicamente.

Acepta primero tu situación y a partir de ahí céntrate en mejorarla

Ante cualquier situación que te produzca malestar, analiza si puedes hacer algo para solucionarlo.

De ser así, crea un plan de acción para mejorar tu vida, pero en el caso de que veas que no puedes hacer nada para cambiar algo, si quieres seguir adelante tienes que aceptar la realidad o sufrirás más de lo necesario.

Aceptar no significa conformarse

A continuación, analizaremos las diferencias entre la conformidad y la aceptación

La aceptación va encaminada a tolerar una situación, saber que la vida es así y no todo puede ser bueno, pero inclinándose hacia la acción.

Se puede convivir con esa situación desagradable sin que eso cause un malestar exagerado, pero a pesar de vivir bajo una circunstancia que no nos gusta, se logra centrar el interés y el foco de atención hacia otras áreas, se intentan abrir nuevas puertas.

Diferencias

Aceptar, es abandonar una lucha hacia algo que no tiene solución y buscar otros caminos que nos permitan vivir como nos gustaría.

Se tienen pensamientos del tipo: “Esto es la realidad y no puedo hacer nada para cambiarla, lo aparco y sigo con mi vida intentando conseguir mis propósitos”

La conformidad se produce cuando no toleramos una situación. Como las cosas no son como queremos, nos cerramos en banda y tendemos a la falta de acción y estancamiento.

Las emociones que nos debilitan aparecen y nos rendimos, creemos que no podemos mejorar nuestra vida.

Se tienen pensamientos del tipo: “Soy incapaz de cambiar mi vida, soy un desgraciado y siempre seré infeliz”.

Se tiende a la lamentación y victimismo, se pierde la esperanza de poder mejorar en el futuro.

La persona no se abre a nuevas posibilidades y tira la toalla, se conforma con la vida que tiene, aunque no le guste, no moverá un dedo para cambiar su situación, lo que provocará cada vez más frustración.

La aceptación en la psicología positiva

La psicología positiva tiene como objetivo el estudio de las experiencias positivas, basándose en el método científico.

La aceptación es uno de los pilares básicos en los que se fundamenta, ya que sin este componente nuestro desarrollo queda incompleto.

¿Aceptas quién eres? ¿aceptas tus emociones, sentimientos y pensamientos?

Analicemos ahora, cómo es posible dar el paso hacia la autoaceptación y lo que esto implica.

Es habitual anhelar ser feliz, ya que es una cuestión esencial en todo ser humano, pero ¿realmente sabes lo que supone ser feliz? ¿Sabes qué pasos son los que tienes que dar para obtener una mayor satisfacción en tu vida?

Tomar conciencia

La realidad es que sabemos muy poco, vamos adquiriendo conciencia y una visión más clara, a través de la experiencia.

Cuando la experiencia es significativa sirve para aportarnos conciencia si profundizamos en ella y obtenemos algún aprendizaje.

Este sería el modo inteligente de vivir lo que experimentamos.

Ponemos muchas barreras a nuestra experiencia, y es que nos resistimos a vivirla, a sentirla, e incluso a dejar que nos duela y nos afecte.

Por esta causa entramos rápidamente en modo represión de las emociones.

Nos ponemos una venda en los ojos intentando evitar el dolor, pero de esa forma solo alcanzamos a ser víctimas del sufrimiento.

Lo único realmente capaz de sacarnos de esta situación en la que caemos tan fácilmente, es, sin duda, la aceptación.

Trampas que impiden la aceptación según la Psicología Positiva

En la psicología positiva, la autoaceptación es un criterio central para el bienestar psicológico.

Es cierto que las personas tenemos muchas limitaciones. Generalmente, solemos ser conscientes de ellas y, sin embargo, tenemos la necesidad de sentirnos bien con nosotros mismos.

A veces esto supone una contradicción para el propio individuo, que no se siente bien debido a la conciencia que tiene de sus limitaciones.

En cualquier caso, las limitaciones están ahí. La mayoría de ellas forman parte de nuestra naturaleza y, luchar contra ellas, tiene tan poco sentido como luchar y rebelarnos contra nosotros mismos.

La psicología positiva nos enseña a vencer este sentimiento que causa malestar, mediante la costumbre de generar actitudes positivas hacia nosotros mismos.

La perfección no existe, pero nos hacen creer que sí, y esto es algo que muchas veces nos venden desde fuera, a través de los medios de comunicación.

El mundo material

Todo forma parte del negocio, es un truco para generarnos insatisfacción.

Nuestra insatisfacción por lo que no tenemos, por lo que nos falta y por lo que nos dicen que es a lo que tenemos que aspirar, genera una sociedad en busca de necesidades materiales.

Esto forma parte de la falacia de la felicidad que nos venden las grandes corporaciones que forman la omnipresente sociedad consumista.

¿Cómo vamos a aceptarnos si existe tanta distancia entre lo que somos y lo que nos dicen que tenemos que ser?

Existen muchos intereses para que no nos aceptemos y, lo peor, es que caemos en su juego.

De esta manipulación solo podemos salir afinando nuestra conciencia y apartándonos de lo que nos genera un falso y efímero bienestar.

En nuestro mundo occidental, las trampas para que estemos más fuera de nosotros que dentro, son frecuentes, y esto es lo que nos impide conocernos y, en definitiva, aceptarnos.

La autoaceptación y el sentirse bien consigo mismo

La paz que nos aporta el sentirnos bien con nosotros mismos va de la mano con la autoaceptación.

Esto es un proceso, sobre todo, de conciencia.

En él debemos aprender a distinguir lo real de lo falso, lo que promueve una dependencia hacia la insatisfacción y lo que nos ayuda a ir aceptándonos tal y como somos.

Si para sentirnos bien empleamos estrategias como buscar agradar a todo el mundo y pretender ser el paño de lágrimas de quienes nos rodean, acabaremos descubriendo que no nos tenemos ningún aprecio.

Cuando todo lo que hacemos es por y para los demás, significa que queremos compensar nuestra falta de autoestima.

Esto no es algo honesto, no es justo ni para nosotros, ni para las personas a las que nos entregamos.

Te invitamos a que te conozcas, reflexiones y te desprendas de los mensajes que han sido colocados en tu mente sin que te los hayas cuestionado.

El mundo de las emociones

Respeta tus emociones, lo que sientes son oportunidades para conocerte y valorarte.

Procura no reprimirlas, no silenciarlas, pues en cualquier momento saldrán disparadas y esto te hará sentirte mucho peor.

Acepta que puedes cometer errores, pues estos forman parte de tu aprendizaje y sin ellos no tendrías la oportunidad de crecer.

Acepta que puedes caer bien o mal a otras personas y que tú eres un ser con tus valores, carencias, virtudes y defectos, todo un compendio de lo que te hace ser único.

Aprende a valorarte por cómo sientes, piensas y te emocionas y cuestiona todos los deberías.

Emplea tu propio criterio y aprende de tu experiencia y de la observación.

¿Cómo puedes conseguir aceptar?

  • Observa lo que hay. Obsérvate a ti mismo, observa a los demás, y observa las circunstancias de la realidad actual. Permítete estar en el aquí y ahora.
  • Elimina los juicios de valor. No juzgues, no critiques, no te quejes, no etiquetes. Porque estas acciones solo te llevarán al sufrimiento. Y no tiene sentido quejarte y criticar lo que es, lo que está siendo.
  • Deja de preguntarte "el por qué" de aquello que no te gusta. Tratar de responder a esta pregunta lo único que hace es robarte toda tu energía, para finalmente no encontrar respuesta.
  • Pregúntate "¿PARA QUÉ estoy viviendo esto?" Esta pregunta te enfoca hacia la aceptación, hacia la comprensión, y te permite hacer algo al respecto, tanto si la situación se puede cambiar como si no. Esto implica realizar un aprendizaje, entender que puede aprovecharte de la situación presente para aprender algo. Porque de toda experiencia se puede extraer un aprendizaje.

Pasa a la acción

  • Enfócate en la acción. "Teniendo en cuenta que las circunstancias actuales son estas ¿qué puedes hacer para sentirte mejor?". Trata de ver qué puedes hacer aun aceptando lo que está ocurriendo.
  • Comprende que el dolor es inherente al ser humano. Somos seres emocionales. Rechazar el dolor no es humano. Si no aceptas el dolor, éste se transforma en sufrimiento. Reconoce tus emociones y que hay algo que te duele. Reconociendo esto, comenzarás a dar pasos que te permitirán sentirte mejor a pesar del dolor.
  • Siente. Conéctate con tu cuerpo y con tus emociones. Reconoce el estado de tu cuerpo, reconoce tus emociones y lo que sientes. Permítete sentir. No reprimas. No pasa nada por sentir.
  • Sal del rol de víctima. Porque este rol te lleva a la apatía y además es una espiral sin salida y adictiva.
  • Trabaja tus miedos. Tener miedo es algo natural. La función del miedo es evolutiva. Pero aun teniendo miedo, actúo. El miedo no te paraliza.
  • Elimina de tu vocabulario (tanto al pensar, como al expresar) los términos "tendría" y "debería". Tanto los relacionados contigo mismo, los que tienen que ver con los demás, y los que hacen referencia al mundo, a la vida, y a las circunstancias que te rodean.
  • El sufrimiento tiene que ver no con los pensamientos que tienes, porque es inevitable tener pensamientos, sino con el CREERSE LOS PENSAMIENTOS QUE TIENES.

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