El pensamiento arborescente

Hay dos tipos de pensamiento, el Pensamiento Lineal que es el que predomina en las personas con lateralidad izquierda, es un pensamiento ordenado y secuenciado, y el Pensamiento Arborescente que es precisamente el que se da en personas en las que predomina la lateralidad derecha.

Este pensamiento se caracteriza por la afluencia y por el tráfico intenso de ideas, en forma de árbol, que se solapan las unas a las otras, se suceden, se enredan, se mezclan tan rápidamente que cuesta retenerlas y se olvidan fácilmente.

Es un pensamiento invadido por las emociones, por lo que uno observa, siente, escucha y analiza, todo a la vez, como si tuviéramos dos personas trabajando al mismo tiempo.

Podemos estar en medio de una plácida conversación con una persona, y nuestro otro yo estar analizando el tono de voz, la mirada, el gesto, si está nervioso, si parpadea, desmenuzamos toda esa información en cuestión de segundos, obteniendo así un informe en el que podemos adelantarnos a lo que va a suceder, todo esto con el fin de mantener el control de la situación.

¿Por qué?

  • Porque debajo de esa maquinaria existe alguien frágil y vulnerable que se esconde para que no puedan hacerle daño
  • Porque vivir con las emociones a flor de piel es tremendamente doloroso
  • Es doloroso sentir tanto, sentir todo

Pensar tanto causa ansiedad

No hace mucho leí un artículo que explicaba que la ansiedad se daba en personas con más inteligencia.

Y se puede estar de acuerdo. Muchas personas sufren ansiedad debido al constante análisis de las situaciones, su capacidad de análisis arborescente les lleva a contemplar tanto lo posible como lo imposible, mezclando datos, conectando emociones, recuerdos, poniendo sentimientos y acabando exhaustos de tanto pensar.

Sufriendo la anticipación de la peor de las catástrofes, viviéndolas en primera persona como si en ese mismo instante estuviera sucediendo aquello que les preocupa.

Si es agotador para un adulto… Imaginad para un niño que todavía no sabe manejar sus emociones…

La psicoterapeuta Jeanne Siaud-Facchin lleva años diagnosticando y tratando los problemas que provoca el exceso de inteligencia en la infancia.

Tras pasar por su consulta muchos niños con dificultades por este motivo, se dio cuenta de que sus padres habían tenido los mismos problemas que sus hijos y no sólo eso, sino que décadas después seguían arrastrando un desajuste con su entorno.

Por eso, Siaud-Facchin, una de las principales expertas en este campo, se decidió a escribir “¿Demasiado inteligente para ser feliz?” (Paidós), un libro en el que analiza el día a día de los adultos superdotados, las herramientas para realizar un diagnóstico correcto y algunos trucos para que la inteligencia sea un buen aliado.

Según Siaud-Facchin, el tipo de pensamiento propio de los superdotados recibe el nombre de arborescente.

Consiste en que a partir de un estímulo o una idea se despliega a gran velocidad una red de asociaciones.

Cada idea genera otra sin que aparentemente haya una relación entre ambas.

Imágenes, sensaciones y emociones alimentarán esa arborescencia que se vuelve cada vez más compleja y cuyas múltiples “ramas” se despliegan hasta el infinito.

Rápidamente, los pensamientos se condensan, y es mucho más difícil organizarlos y estructurarlos.

Autora también de “Cómo la meditación cambió mi vida”, reconoce que llegó a ésta a la par que trataba a sus pacientes, herramienta que aprovechó para serenar la mente de las personas superdotadas: "su cabeza siempre está activa, del pasado al presente y de este al futuro. Nunca paran. La meditación les viene bien porque les ayuda a parar y a vivir el momento, a serenarse".

El pensamiento lineal responde al paradigma de la línea recta.

A partir de unas premisas se extrae una conclusión. Fácil y sencillo.

Creatividad

Ahora bien, ¿qué pasa en el pensamiento arborescente? Pues que no sigue el camino que sería de esperar para llegar de un punto a otro.

De hecho, las personas que cuentan con este tipo de pensamiento a menudo encuentran soluciones creativas que a otras personas no se les habría ocurrido.

El pensamiento arborescente ofrece un atajo. Acorta pasos en la deducción. Es más rápido y creativo.

Produce resultados asombrosos

Ahí radica su magia, en que es capaz de imaginar muchas más posibilidades que el pensamiento lineal.

¿Crees que puedes tener un pensamiento arborescente?

Aquí van algunas de sus características:
  • No es lineal, es decir, no sigue un camino recto a la hora de extraer conclusiones
  • Es más rápido
  • Más creativo
  • Puede ser caótico
  • Está relacionado con altas capacidades intelectuales (AACC)
  • Puede producir sensación de aislamiento o incomprensión

Ahora bien, ¿cómo saber definitivamente si se tiene un pensamiento arborescente? Es una cuestión difícil sobre la que hay poco acuerdo.

De hecho, también hay poco acuerdo científico sobre esta forma de pensar.

Una persona puede ser muy ágil mentalmente y tener un pensamiento lineal. O creer ser muy creativo y en realidad repetir esquemas ya conocidos.

Las asociaciones de ideas propias del pensamiento arborescente no siguen el razonamiento argumental lógico, sin embargo, esta original forma de pensar favorece la aparición de ideas nuevas y creativas, de múltiples imágenes y emociones.

Además, la hipótesis de una mayor participación del hemisferio derecho (más intuitivo y artístico) en los procesos cognitivos de los superdotados ha sido objeto de numerosas comprobaciones científicas.

Y cuando el hemisferio derecho es predominante todas las situaciones, intelectuales o no, en las que se requiere una organización y un orden riguroso se vuelven más difíciles, entre ellas el aprendizaje escolar.

Características

Uno de los grandes escollos para los superdotados es el acceso a las instrucciones que les permiten responder a una pregunta.

Por ejemplo, pueden ser capaces de dar una respuesta a un problema matemático, pero no saben cómo lo han hecho ni por qué.

Son cuestiones que funcionan por debajo del umbral de consciencia.

Desde el punto de vista neuropsicológico, esa singularidad se explica por la activación de conexiones neuronales que toman vías ultrarrápidas e imperceptibles para la conciencia.

El segundo aspecto fundamental de la personalidad del superdotado es la hipersensibilidad.

Para un superdotado algo banal se puede convertir en un cataclismo emocional. Según explica Siaud-Facchin:

“Las emociones siempre les invaden y esto puede generarles vulnerabilidad y dificultad para conectar con lo que les pasa. Además, tienen una inmensa capacidad de empatía, de sentir lo que sienten los demás. Esto crea una intensidad de vivir que a veces es difícil de llevar, pero también les genera creatividad, talento y fuerza”.

A esto hay que sumar que a estas personas les resulta complicado estar tranquilas y no pensar demasiado en el futuro y en el pasado.

“Su cabeza siempre está activa, del pasado al presente y de este al futuro. Nunca paran”. Por eso, esta psicóloga afirma que “la meditación les viene bien”, porque les ayuda a parar y a vivir el momento, a serenarse”.

Y una vez alcanzado ese estado de serenidad, aprende, viaja, lee y experimenta. Amplía horizontes. Que si no acabas teniendo un pensamiento arborescente al menos que no sea porque no lo intentas.

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